8 de abril
Pereza y diligencia
Conferencia en línea de Vidmantas Silyunas del ciclo «Historia de los siete pecados capitales y las siete virtudes»
8 de abril
Pereza y diligencia
Conferencia en línea de Vidmantas Silyunas del ciclo «Historia de los siete pecados capitales y las siete virtudes»
8 de abril
Horarios:
18.00 – 19.00
Teléfono:
+34 605 82 82 10
Dirección:
Carrer de Josep Anselm Clavé, 31,
08002 Barcelona
INSCRIPCÍON

El 8 de abril a las 18:00 os invitamos a la conferencia ‘Pereza y diligencia’, que se celebrará dentro del nuevo ciclo «Historia de los siete pecados capitales y las siete virtudes».

La conferencia será impartida por el profesor Vidmantas Silyunas, doctor en Historia del Arte, Artista Emérito de la Federación Rusa, jefe del departamento de la Escuela-Estudio del Teatro de Arte de Moscú y caballero de la Orden del Mérito Civil.

El encuentro se realizará en línea, en ruso, con la traducción simultánea al español.

A pesar de su aparente carácter abstracto, el tema de la pereza ha suscitado durante siglos un gran interés y afecta a muchas personas. Tradicionalmente, la percepción de la pereza ha sido bien negativa. Así, la Iglesia cristiana la declaró pecado capital, lo que quedó reflejado en el proverbio medieval: «La pereza es la almohada del diablo».

En la cultura rusa también se ha ridiculizado desde antiguo a los perezosos, que aparecen caricaturizados en los cuentos populares, como el famoso Por el mandato del lucio y muchos otros. Esta misma tradición fue continuada por los escritores: Denís Fonvizin creó el personaje de Mitrofanushka en El menor, mientras que Nikolái Gógol retrató a Manílov en Las almas muertas.

Sin embargo, junto a la condena de la pereza, ha existido también otra forma de entenderla. Ya Aristóteles afirmaba que el gran hombre es «ocioso y no apresurado». Friedrich Schiller sostenía que la pereza es el único bien que ha sobrevivido de los que se disfrutaban en el paraíso. Aleksandr Pushkin llegó a llamar a la pereza su diosa, y Kazimir Malévich veía en el no hacer nada una especie de comunismo.

En el siglo XX, esta reinterpretación cobró un nuevo impulso con la aparición del downshifting, un movimiento que promueve la ralentización voluntaria del ritmo de vida y el rechazo de una carrera profesional acelerada. Este enfoque, como muestran diversos estudios, puede contribuir a evitar el agotamiento, el estrés y las enfermedades asociadas.

Resulta significativo que en 1984 se instituyera el Día Mundial de la Pereza, que se celebra cada 20 de agosto.

El esfuerzo también ha sido valorado de manera ambivalente. Por un lado, la diligencia ha sido tradicionalmente ensalzada: ya en la Antigüedad, Hesíodo, en Los trabajos y los días, glorificaba el trabajo honesto, y en los mitos sus símbolos eran la hormiga y la abeja.

En ocasiones, a las hormigas se les atribuían incluso rasgos casi divinos. De hecho, los mirmidones, que acompañaban a Aquiles en la guerra de Troya, debían su nombre a myrmex, es decir, «hormiga».

Las abejas también gozaban de una profunda veneración. En la Biblia, Salomón exhorta: «Mira a la abeja y observa lo laboriosa que es». Esta idea fue posteriormente retomada y desarrollada por los predicadores cristianos.

En la Rus, el respeto hacia las abejas era tal que en Pascua se colocaban en las colmenas pequeños fragmentos de vela bendecida, como si se compartiera con ellas la celebración de la festividad.

Por otro lado, el exceso de diligencia puede llegar a convertirse en una pasión obsesiva, digna de ironía. Así, Charlie Chaplin, en la película Tiempos modernos, ridiculiza la adoración del trabajo llevada al absurdo, recordando la importancia del equilibrio entre la actividad y el descanso.

Lo comentaremos con más detalle a lo largo de nuestro próximo encuentro.

Participación gratuita con inscripción previa.

8 de abril
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